Descansen en paz

No, tranquilos.
No se ha muerto nadie, al menos que yo conozca, claro.
Aunque de un tiempo acá, estoy en racha.




La frase, de uso más o menos generalizado cuando se trata de referirse a un fallecido, siempre me ha parecido, como mínimo, un tanto extraña. Claro está que esa extrañeza se produce en el ámbito de los descreídos, entre los que tengo la satisfacción de encontrarme. 
Los catalanes tenemos otra expresión, que me parece igualmente infantil, para referirnos a alguien que acaba de fallecer: Al cel sigui  (en el cielo esté).
Pero un servidor, respeta las creencias, no por mantener formas, sino por el simple hecho de que tampoco, las suyas, son verdades absolutas. Aun así, ese respeto, que no es por pura formalidad, no impide, estar muy alejado y en desacuerdo de esas creencias por muy generalizadas que sean. 
Los muertos, ni descansan, ni están en el cielo. Ni tampoco en paraíso alguno, ni acompañados de 72 vírgenes, ni tomando cervezas en el Valhalla. 
Los muertos están muertos y no un poco muertos; muertos del todo. Vamos a dejarnos de tonterías y entender de una vez por todas que los que han experimentado un ECM, sencillamente solo estaban un poco muertos. Dichosos ellos que pueden contarlo, pero ya está. Hasta ahí. No estaban muertos del todo. 
Los muertos, según la neurociencia, solo descansan unos instantes antes del colapso total, cuando toda una cascada de reacciones electroquímicas anteceden al final definitivo. Después de eso, el muerto ya no "ES" y no "ESTÁ", así que ni puede descansar ni estar en el cielo. 
¿Es esta, una verdad absoluta e incuestionable?
Por supuesto que no, pero prefiero alinearme a este pensamiento, cercano a lo que la ciencia puede ver y medir, que no al de vanas imaginaciones y fantasías que nadie puede demostrar ni por asomo.
Entonces, mejor sería, dejar que los muertos estuvieran, antes de serlo, en un paraíso de máximo confort posible; en un paraíso donde su voluntad de vivir o dejar de hacerlo, fuera su derecho primordial. 
Pero la hipocresía nos vence, como nos vence también a la hora de aceptar que muchas veces, en vez del muerto, los que descansan son los vivos que le rodean. 
La frase, d'ús més o menys generalitzat quan es tracta de referir-se a un mort, sempre m'ha semblat, com a mínim, una mica estranya. És clar que aquesta estranyesa es produeix en l'àmbit dels descreguts, entre els quals tinc la satisfacció de trobar-me. Els catalans tenim una altra expressió, que em sembla igualment infantil, per referir-nos a algú que acaba de morir: Al cel sigui 
Però un servidor, respecta les creences, no pas per mantenir formes, sinó pel simple fet que tampoc, les seves, són veritats absolutes. Tot i així, aquest respecte, que no és per pura formalitat, no impedeix, estar gaire allunyat i en desacord d'aquestes creences per molt generalitzades que siguin. Els morts, ni descansen, ni són al cel. Ni tampoc en cap paradís, ni acompanyats de 72 verges, ni prenent cerveses al Valhalla.
Els morts són morts i no una mica morts; morts del tot. Ens deixarem de ximpleries i entendre d'una vegada per totes que els que han experimentat un ECM, senzillament només estaven una mica morts.
Feliços ells que ho poden explicar, però ja està. Fins aquí. No eren morts del tot.
Els morts, segons la neurociència, només descansen uns instants abans del col·lapse total, quan tota una cascada de reaccions electroquímiques antecedeixen el final definitiu.
Després d'això, el mort ja no “ÉS” i no “ESTÀ”, així que ni pot descansar ni estar al cel.
És aquesta, una veritat absoluta i inqüestionable?
Per descomptat que no, però prefereixo alinear-me a aquest pensament, proper al que la ciència pot veure i mesurar, que no al de vanes imaginacions i fantasies que ningú no pot demostrar ni de bon tros.
Aleshores, millor seria, deixar que els morts estiguessin, abans de ser-ho, en un paradís de màxim confort possible; en un paradís on la seva voluntat de viure o deixar de fer-ho fos el seu dret primordial.
Però la hipocresia ens venç, com també ens venç també a l'hora d'acceptar que moltes vegades, en comptes del mort, els qui descansen són els vius que l'envolten.

Dejádme desaparecer sosegadamente en el mar de la nada y en mi lugar, contemplar ese difuso espejismo; el recuerdo que os quede de lo que fue mi presencia.

foto: Brett Sayles

Compartir:

7 comentaris:

  1. Curiosa la doble columna en dos idiomes, ets un crack.
    Per cert, em podrien enviar el widget de la doble columna de l'altre dia, que no el trobo. Gracies. El vull pel bloc en castellà, per la plantilla Nordic.

    ResponElimina
  2. No me preocupa la muerte: ya no seré. Lo que me preocupa es el dolor, el mío y el que dejo a los que me quieren.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Dice una vieja sabiduría que el dolor es inevitable, pero que el sufrimiento, es optativo. Hay que confiar y a los que nos quieren, hablarles, prepararlos. Nuestra sociedad tiene la maldita costumbre (judaico-cristiana) de no hablar de la muerte. Craso error.

      Elimina
  3. No puedo hablar de lo que no sé. Pero por los años que tengo me voy a enterar pronto.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Saber, no sabe nadie, pero eso no significa que no se pueda hablar de ello, tener un propio criterio o contrastar otras formas de entenderlo.
      Dices que te vas a enterar. Bien; es tu esperanza. La mía es que no me voy a enterar de nada, excepto del dolor y el sufrimiento al final. Luego, la nada.

      Elimina
  4. El muerto es siempre un eufemismo. Se aplica categoría de vivo -un sustantivo, un estado, un recuerdo- a lo inexistente. Larga y tozuda mano la humana que se resiste a aceptar que no haya vida.

    ResponElimina

Puedes usar emoticones (selecciona, copia y pega).
😀😁😂😃😅😆😇😈😉😊😋😌😍😎😏👍
😓😔😕😘😜😞😠😡😲😳🙈🙉🙊🙏💩💪
También se pueden añadir, imágenes o vídeos, simplemente escribiendo su URL.