Y tal como lo veo, diría que la Inteligencia Artificial ha asentado un duro golpe a la Fotografía. La fecha de «nacimiento oficial» de la fotografía se considera el 19 de agosto de 1839, cuando la Academia de Ciencias de Francia anunció públicamente el daguerrotipo de Louis Daguerre. Sin embargo, la primera fotografía conservada fue creada por Joseph Nicéphore Niépce en 1826 o 1827 con su método de heliografía. Para muchos de nosotros, fotógrafos, el verdadero padre del invento.
Esa primera fotografía, es la que podéis ver bajo estas líneas. Esta imagen es conocida como “Punto de vista desde la ventana de Le Gras” y se tomó desde la ventana de la casa de Niépce en Saint-Loup-de-Varennes, (Francia). El proceso para capturar esta imagen fue arduo y complejo, pero el resultado fue revolucionario.
Niépce utilizó una técnica llamada heliografía, en la que empleó una placa de peltre cubierta con betún de Judea, una sustancia fotosensible. La exposición a la luz solar durante un período prolongado de aproximadamente ocho horas permitió que la luz se fijara en la placa. El betún endurecido fue entonces lavado con aceite de lavanda, revelando la imagen.
Hoy en día, la mayor parte de las fotos que se toman, solo precisan de centésimas de segundo. Aquellas ocho horas, era una exposición tan larga que podía producir un fenómeno que, a poco que os fijéis en la imagen, detectaréis fácilmente. Durante la exposición de la placa, el Sol, recorría un arco sobre el cielo lo suficientemente amplio como para iluminar las dos torres que podéis ver a la izquierda y derecha de la imagen, en direcciones opuestas. A la torre de la izquierda, le llega la luz desde la derecha y a la otra torre le ocurre lo contrario.
Medio en broma, medio en serio, me gusta decir que yo nací ciento diez años y un día, más tarde de lo debido (20-8-1949). Hubiera sido excitante vivir los progresos iniciales de aquella fotografía, difícil, compleja y que ponía a prueba la máxima pericia y paciencia de los fotógrafos. Pero, tampoco ha estado mal, vivir el progreso y el alcance de la mayoría de edad de esta magnífica actividad, tan artística, como técnica, documental o creativa.
Ahora, afronta un nuevo reto, con la llegada de la I.A. Se empieza a hablar de promtografia. Un término acuñado a partir del concepto «promt» que no es otra cosa que las instrucciones textuales que se preguntan o solicitan que ejecute una I.A. Las posibilidades que ofrece son inmensas y aunque la preocupación que genera este proceso, se debe al peligro que suponen las falsas imágenes, vemos paralelamente surgir un nuevo arte. Ignoro si se acabará llamando promtografía o de cualquier otro modo. No me interesa mucho el nombre. Lo que sí me interesa es saber si el mundo gráfico en general, superará el reto. Un reto considerable.
¿Acabará esto, con la fotografía tradicional? —Soy de los que creen que no. Curiosamente, una reacción que se va generalizando es la vuelta, por parte de los aficionados y los creadores de arte fotográfico, a las técnicas del siglo XIX; es decir, las diferentes técnicas de la fotografía química (mal llamada analógica). Y, por otro lado, veo en los foros, una aumento de la preocupación por los llamados «metadatos» y los «exif». Datos ocultos e incrustados en los archivos de las imágenes digitales que bien pueden llegar a ser en un futuro cercano, los certificados de autenticidad y la demostración de que se trata de imágenes no creadas con procesos de I.A.
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No creo que la I.A. acabe con la fotografía. Expongo mi idea del porqué: Porque la fotografía no es sólo apretar un obturador, que eso sí lo puede hacer la I.A., sino creatividad, sugerencia, afinidad con lo que se retrata. Eso no lo puede tener una máquina, que por muy bien que tire una foto no logrará captar la esencia, lo que quiere decir la persona que capta la imagen, "el hecho" de la misma.
En ocasiones una buena foto no es tan siquiera la que está captada a la velocidad justa con el objetivo adecuado, sino que capta el instante, la personalidad del "retratero". Me es complejo explicarlo, pero sé que se me entiende.
Salut
Precisamente Miquel, lo que no puede hacer la IA, es apretar el botón de disparo. No tiene dedos. Pero puede «obedecer» lo que el promt (charla de órdenes y solicitudes) le va proponiendo. Déjame explicarte que he visto fotos, que para hacerlas, precisaría de un equipo de iluminación espectacular, platós, modelos, vestuario, maquillaje... etc.
Pues bien, esa jodida máquina puede hacer algo increíblemente realista, solo conversando con ella mediante un teclado a coste prácticamente nulo y en 20 minutos.
Pos me has jodido¡
Un abrazo
La creativitat humana continua sent insubstituïble, tot i que la IA pot generar imatges impressionants, no té intuïció, sensibilitat artística ni context emocional com un fotògraf humà. El fotògraf s'haurà d'adaptar i conviure amb la IA, i el resultat pot ser productiu per a tots dos, la IA mai podrà captar l'instant.
Salut
Copilot és un desastre fent fotos, Gemini és més acurat. Quin era el de les espelmes que sabia comptar-les?
Ni Copilot ni Gemini son IAs per a fotografia
Es lógico que penséis tal como comentáis, si lo que conocéis de IA son aplicativos como Copilot o Gemini. Pero eso son aplicaciones genéricas y gratuitas y más enfocadas a otras cuestiones. A lo que me refiero, es a aplicaciones especializadas en la gestión de imágenes, tanto para editar como para crear. Y eso es otro mundo que no tiene nada que ver con las genéricas mencionadas. Hablaríamos de Deep Dream Generator, MidJourney o la Leonard AI. Tienen sus versiones de prueba o gratuitas, pero es en sus versiones pro donde desarrollan toda su potencia.