No me gustan las personas estiradas. No soy amigo de la rigidez de carácter. No me llevo bien con los primates que son incapaces de detectar y aceptar el humor. Entre la seriedad y su contrario, siempre estaré cerca de la sonrisa amable. Me repugnan las personas que se predisponen a sentir ofensa, tantas y tantas veces erróneamente; solo por estar predispuestos por soberbia u orgullo. Si Vd. es tan estirado que cuando sonríe, se le tensan y le suben los testículos, entonces, hágame un favor: Lea en otros blogs. En este, el de mi hermano, no se sentirá cómodo.
Un consejo: Traten de vivir la vida sin tanta gravedad. Se sentirán más ligeros. Tanta gravedad solo conseguirá que se sientan más pesados y puede llegar un momento en que sean incapaces de levantarse de su trono de hojalata.
Procuren alcanzar la flexibilidad del junco que no hay viento fuerte que lo pueda quebrar. Y cuando sienta que la soberbia se le apodera, salga a un balcón por la noche y contemple las estrellas. Ellas le recordarán su insignificancia y quizás también esa pequeña meditación, le recuerde los miles de millones que han pasado por la vida sin que nadie se acuerde ellos. No lo dude, Vd., como yo, somos uno más.
Cuando algo no le guste, le produzca incomodidad o desacuerdo, sonría.
Cuando las cargas parezcan querer doblar su espalda, sonría.
Cuando algo no le guste, le produzca incomodidad o desacuerdo, sonría.
Cuando las cargas parezcan querer doblar su espalda, sonría.
Cuando esa persona que le resulta antipática se dirija a Vd., sonría.
Incluso si cuando va a cambiar su Tv. a Netflix, el mando a distancia falla, sonría.
Si no hay papel higiénico después de una gloriosa evacuación, sonría.
Si no sonríe porque piensa que va a poner cara de tonto, sonría más.
Incluso si cuando va a cambiar su Tv. a Netflix, el mando a distancia falla, sonría.
Si no hay papel higiénico después de una gloriosa evacuación, sonría.
Si no sonríe porque piensa que va a poner cara de tonto, sonría más.
En Japón se dice 笑う門には福来る, (warau kado ni wa fuku kitaru) que viene a ser "Hay fortuna a la vuelta de la esquina para el que sonríe". Un proverbio que afirma que la alegría atrae la buena suerte.
オカヌ
Okanu
A veces con humor y con una sonrisa se dicen indirectamente las verdades del barquero. No hay que estar siempre serios para decir las cosas. Yo practico con el ejemplo. Con frecuencia introduzco el humor en lo que escribo, aunque el mensaje que subyace sea otro.
Saludos.