Así de simple:
Con un GIL MARRANO y su pito en el campo y un CERDO GRANDE en la sala VAR, un partido entre el Barça y cualquier otro equipo, debería empezar con una plegaria a la Virgen de los desamparados. Y si el partido se da con la circunstancia de tener al Madrid, justo detrás besándote el culo en la clasificación, entonces, ya no hay plegaria que valga.
Dicho esto, el Barça perdió porque, como en otras cosas de la vida, si quieres gozar, tienes que meterla.
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caja de galletas
Bé, cinc postes tampoc varen ajudar, i dels gols anul·lats només un era legal, el de Lamine Yamal. Com diria el filòsof del ram: el fúmbol és asín.