Pepe Mujica, es un ejemplo excelente que demuestra que ser ateo no presupone para nada maldad, o un proceder incorrecto. No sé si es el mejor ejemplo; sin duda no es el único, pero lo que me importa, es la capacidad de separar correctamente los valores éticos que surgen del natural discurrir, observar y discernir, de los otros que surgen de una orientación predeterminada por códigos religiosos, por semejantes que puedan aparentar ser. Y bien entendido, de que estos últimos valores, en una cabeza bien amueblada, tampoco suponen caer en la trampa de los dogmatismos, las verdades fundamentalizadas, el fanatismo y la militancia proselitista y agresiva.
Mujica se manejaba con un código bien sencillo: la naturaleza. Una espiritualidad natural, basada en la contemplación y en orden, con aquel valor ternario de lo bueno, lo bello y lo verdadero que ya era considerado por los clásicos como Platón, Safo de Lesbos o el mismo Aristóteles a su manera.
La naturaleza, como fuente de inspiración para los tres valores: La bondad de la naturaleza, el amor hacia los animales y de los animales, el alimento que provee la madre Tierra. La belleza inspiradora que ella supone y, como tercero, su estudio y conocimiento (ciencia) como verdades que van cristalizando sin fundamentalismos*. ¿Puede haber, para la humanidad, mejor fuente para nutrir una espiritualidad y una ética correctas y evolucionadoras?
La religión institucional lo negará y dirá que le es imposible al hombre conocer la virtud sin la inspiración divina. Yo no lo creo.
*Las verdades científicas lo son hasta que se demuestra lo contrario.
Las verdades religiosas lo pretenden ser, aunque no se demuestren o se demuestren contradictorias.
*Las verdades científicas lo son hasta que se demuestra lo contrario.
Las verdades religiosas lo pretenden ser, aunque no se demuestren o se demuestren contradictorias.

"ser ateo no presupone para nada maldad"..es que es un principio que nos lleva a error, porque si ser ateo no presupone para nada la maldad, no serlo ¿lo presupone?
ResponEliminaSe puede ser ateo y malo, y ser creyente y bueno, y ser creyente y malo, y ser ateo y malo.
No sé si he logrado explicarme, pero cuando se parten de premisas erróneas el resultado es erróneo.
Por mi parte, decir que no sé si soy o no creyente; y tampoco sé si soy bueno o malo.
De lo que estoy seguro es de que no me casaría conmigo mismo.
Salut
La maldad no es patrimonio de ateos o de creyentes. Hay cada creyente suelto por ahí... Además, un ateo, de entrada, es mejor persona que un creyente, no se deja engañar por la farsa de las religiones.
ResponEliminaYo lo pondría de otra manera. Pondría que ser ateo y comportarse con dignidad es ser mejor que ser creyente y comportarse con dignidad; la diferencia estriba en que uno lo hace "porque le es innato, le sale" y el otro lo hace por temor a ser castigado por la ira divina.
ResponEliminaMe parece un comentario muy acertado. Muchas gracias.
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