Tanto si tienes problemas cardiovasculares, como si estás en edad madura, deberías controlar la ingesta de sodio. La Organización Mundial de la Salud, la OMS, recomienda para los adultos un consumo inferior a 2.000 mg. de sodio, cifra que equivale 5 g. de sal (una cucharadita de café).
¡Maldita sea! ¡Qué mal! ¿Cómo voy a cocinar ahora mis platos de toda la vida, si darles ese puntito de sal que los hace tan gustosos? —Pues, a poquito que seas capaz de «reconfigurarte» no solo no la vas a extrañar, sino que vas a disfrutar lo impensado con nuevas gamas de sabores.
¡Maldita sea! ¡Qué mal! ¿Cómo voy a cocinar ahora mis platos de toda la vida, si darles ese puntito de sal que los hace tan gustosos? —Pues, a poquito que seas capaz de «reconfigurarte» no solo no la vas a extrañar, sino que vas a disfrutar lo impensado con nuevas gamas de sabores.
He recopilado las alternativas que nos ofrece un grupo gastronómico entrañable, dedicado a la conservación de la cocina tradicional, que está compuesto mayoritariamente por mujeres veteranas del pueblo de Sils, donde vivo. Y poca broma con ellas, porque ya las llaman incluso desde Japón para realizar documentales
| Uno de los primeros sustitutos de la sal, son dos alimentos que ya tenemos a mano, en nuestras dietas: La cebolla y el ajo. Si, sí, ya lo se, hay a la venta polvo de ambos productos, pero ¿qué tal si lo preparamos nosotros? Primero limpiaremos bien las cebollas y las cortaremos en trocitos cuanto más pequeños mejor. Luego las pondremos a que se sequen en un recipiente de cristal. Después cogeremos una cabeza de ajos y los pelaremos de uno en uno y procederemos como con las cebollas, cortándolos en trozos muy pequeños y depositándolos en un recipiente de vidrio hasta que se sequen. Antiguamente, los poníamos al sol para su secado. Ahora lo podemos acelerar tostándolos en un horno. Finalmente, una vez tostados o simplemente secos, los vamos a moler con una batidora o molino limpios y los guardaremos en botes bien cerrados. Hay quien los usa separados y otros condimentan con los dos. |
Las hierbas y las especias. Excelentes para sustituir la sal. Nunca, como hoy día, ha sido tan fácil proveerse de esos tesoros del mundo vegetal: clavo, comino, cilantro, romero, albahaca, tomillo, pimienta, orégano, curri... muchos de ellos perfectamente desmenuzados y comercializados a punto de uso. En tiempos pretéritos no todo el mundo tenía todas ellas a su alcance. Su ventaja es que ofrecen sabor y aroma y combinan perfectamente con una gran variedad de ingredientes. El aceite con especias: Una variable de lo anterior. Aromatizar y/o mezclar aceite y especias o hierbas y dejar macerar da como resultado un sazonador maravilloso. El más conocido: el ajo y perejil. Pero... ¿Por qué no pruebas otras combinaciones? El jugo de limón. Mayoritariamente conocido para sazonar pescados, pero deberíamos atrevernos más a extender su uso. Los vegetales y carnes no está fuera de la cesta de posibilidades. Solo es cuestión de ser atrevido y probar. Por supuesto, hay más alternativas. ¿Cuáles conoces tú, las explicas? |

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De mica en mica s'ha anat reduint l'ús de la sal, a la cuina, al pa, als embotits. Però d'ací a prescindir-ne hi ha un abisme, totes aquestes receptes que expliques estan molt bé, però hi ha un problema, cada vegada la gent cuina menys i, per tant, no està molt per experiments. Per cert, jo soc molt fan de l'all, la ceba i del pebre negre. Una torrada refregada amb all i un bon raig d'oli d'oliva, és un plaer pels sentits.
ResponderEliminarSalut
Pitjor per a ells. La vida moderna ens porta a l'analfabetisme gastronòmic.
EliminarNo necessàriament, potser retorna la gastronomia a l'origen, cuinar per menjar, però sobreviure.
EliminarNo le ponemos sal a nada, a nada. Ni a los huevos fritos. A nada, pero desde hace años.
ResponderEliminarSalut
Bien! Entonces, tú ya estás reconfigurado. Pero del uso de las alternativas, como las que se proponen, no dices nada.
EliminarCada cual sabe, pero hay una sobredimensión culinaria de la sal en la tradición judeoárabecristiana que se practica en la cocina española. Pruébese durante un tiempo a comer alimentos naturales sin sal, no por prescripción ni miedo a lo sproblemas, sino para percibir cómo saben esos alimentos menos condimentados. Yo he percibido sabores auténticos deliciosos sin sal, y no me he quitado la sal en general. Pero para los gastrónomos sonará a pecado. Creo que hay mucho de enviciamiento de nuestro sentido del gusto y nos pasamos con frecuencia de ese sodio.
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