Me encuentro con este escrito de cuyo autor (autora) no haré mención, por aquello de la discreción y aquello otro de que se cuenta el pecado sin que haga falta mencionar al pecador:
La Real Academia Española nos hizo la puñeta en 2010
Y no fue con cualquier cosa. Fue con el solo.
Decidieron, en su infinita sabiduría, que ya no necesitábamos distinguir entre el adjetivo y el adverbio. Que el contexto lo aclararía todo. Que seríamos capaces de intuir si alguien tomó un café sin compañía o sin leche
Spoiler: no somos capaces.
Spoiler: no somos capaces.
“Me tomé un café solo.” ¿Quién estaba solo? ¿Tú o el café? Misterio sin resolver.
Porque no es lo mismo “me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
En el primero, estás celebrando tu independencia y resistencia física. En el segundo, estás pidiendo disculpas por tu falta de ambición.
Porque no es lo mismo “me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
En el primero, estás celebrando tu independencia y resistencia física. En el segundo, estás pidiendo disculpas por tu falta de ambición.
La ortografía es medicina preventiva para el idioma
Una herramienta de precisión que nos permite distinguir entre un adjetivo y un adverbio. Entre la soledad y la exclusividad. Entre lo que se ES y lo que se HACE.
La RAE amputó esa herramienta argumentando que “el contexto lo aclara”. Pero el contexto, como el diagnóstico diferencial en urgencias a las 4 de la mañana, es traicionero
Así que aquí va mi declaración de rebeldía ortográfica:
mis “sólos” adverbiales seguirán llevando tilde. Porque la claridad no es negociable y escribir bien no es pedantería, es respeto.
Porque si me van a joder, prefiero elegir yo cómo. Y como decía Antonio Ríos Rosas, mejorado por Cela: “No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.”
Pues verá, querida (se trata de una mujer). Nada tiene una solución más fácil en nuestro rico, riquísimo idioma: Fíjese:
Vd. ve un problema aquí:
Me tomé un café solo.” ¿Quién estaba solo? ¿Tú o el café? Misterio sin resolver.
“me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
Yo encuentro soluciones:
Pues verá, querida (se trata de una mujer). Nada tiene una solución más fácil en nuestro rico, riquísimo idioma: Fíjese:
Vd. ve un problema aquí:
Me tomé un café solo.” ¿Quién estaba solo? ¿Tú o el café? Misterio sin resolver.
“me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
Yo encuentro soluciones:
Me tomé un café solo. (posiblemente era un ristreto)
Me tomé un café, solo. (mas solo que la una)
Me tomé un café solamente. (posiblemente dos, me hubieran hecho daño)
Me tomé un café, solo. (mas solo que la una)
Me tomé un café solamente. (posiblemente dos, me hubieran hecho daño)
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“me masturbé solo dos horas” (te advierto que en compañía es más divertido)
“me masturbé sólo dos horas”. (qué tal: si añadimos una coma y el magnifico "mente")
“me masturbé sólo dos horas”. (qué tal: si añadimos una coma y el magnifico "mente")
“me masturbé, sólamente dos horas”.
Algunos llaman a esto: ganas de marear la perdiz.
Algunos llaman a esto: ganas de marear la perdiz.
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cultura
Totalmente de acuerdo. Milito en la misma causa que tú, sólo que nuestras armas son las palabras y la tilde diacrítica.
Saludos.
Más claro, el agua, sin cloro, por supuesto.
Blanco y en botella: Tofu, o la maldición de los diacríticos.
En catalán sí es un problema lo de las tildes, pero en castellano, ¡si no podía ser más fácil!. ¿Porqué lo habrán retocado?. ¿Para hacer más fáciles los exámenes?. Como bien dices, impepinablemente debe existir el "sólo" acentuado.