ⓒHowell photography

No sé vosotros, pero a mí, me ocurre que de vez en cuando me surge una extraña nostalgia de algo que en realidad solo he conocido muy ocasionalmente. Y me refiero al ambiente aldeano, lo rústico, la paz del campo, el ritmo de lo estacional, el calor del sol puro y sin reflejos de los cristales urbanos.
Me ocurre en contadas ocasiones, pero me ocurre. Y muy posiblemente lo pueda relacionar con ese estrés añadido que supone el deterioro social, los fallos de las infraestructuras, la incerteza del transporte público, la ineficacia de los servicios, la fricción social fruto de una ciudadanía cama vez más insatisfecha.

POR CIERTO. Y en este sentido de las cosas:
En mi juventud blandí con cierto entusiasmo pancartas del no a la OTAN. Era fruto del entusiasmo que ocasiona la sangre joven, testosterónica y adrenalínica. Luego la madurez me armó de conformismo y ahora, curiosamente, en mi vejez, vuelvo a ver en la OTAN, un enemigo, más que un amigo.