Este cortometraje recorre Los Ángeles con un telescopio, ofreciendo a los transeúntes una vista lunar única. La gente se maravilla al ver de cerca los cráteres lunares.
Incluso en donde gobierna una zanahoria perversa y despótica, puedes encontrar gente positiva, con buen rollo, que gusta de compartir.
Que alguien que tiene un telescopio (motorizado y de seguimiento automatizado), lo lleve a las calles, para compartir unos instantes con los transeúntes, es un acto de generosidad y devuelve un poco de fe en la humanidad.
Incluso en donde gobierna una zanahoria perversa y despótica, puedes encontrar gente positiva, con buen rollo, que gusta de compartir.
Que alguien que tiene un telescopio (motorizado y de seguimiento automatizado), lo lleve a las calles, para compartir unos instantes con los transeúntes, es un acto de generosidad y devuelve un poco de fe en la humanidad.
Molt bo! i com hi va l'ho my good!, s'enten...
ResponEliminaNo había visto nunca un telescopio de ese modelo. Ostras.
ResponEliminaPues que no me enseñe el sr. God -encantado de conocerle- los cráteres me quedo solo con la expresión transeúnte. La de God, vamos!
ResponEliminaLes senyores nordamericanes també diuen oh may God!, quan fa una estona que s'han enllitegat amb companyia...
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