Un rincón del jardín. (1879). John Singer Sargent


John Singer Sargent (Florencia, 12 de enero de 1856-Londres, 14 de abril de 1925) fue un pintor estadounidense, considerado el «retratista de más éxito de su generación». 
Durante su carrera, realizó cerca de 900 pinturas al óleo y más de 2000 acuarelas, así como innumerables bocetos y dibujos al carboncillo. Su obra en acuarela documenta sus viajes a lo largo del mundo, incluyendo lugares como Venecia, el Tirol, Corfú, España, Oriente Medio, Montana, Maine o Florida. 
Sus padres eran estadounidenses, pero él se formó en París antes de trasladarse a Londres. Sargent disfrutó del aplauso internacional como retratista, aunque no sin cierta controversia y alguna reserva crítica. Desde el principio, su trabajo se caracterizó por una destacable habilidad técnica, particularmente su facilidad para el dibujo con el pincel, que en años posteriores generó tanto admiración como críticas por una supuesta superficialidad. 
Sus retratos de encargo se enmarcaban dentro de un estilo clasicista, mientras que sus estudios informales y bocetos mostraban una cierta cercanía con el impresionismo

Esta es, según mi opinión, una característica de las almas creativas. Una cosa es lo que hacen para ganar su sustento y cumplir con las demandas de sus clientes y otra muy diferente es, aquello que emana de su creatividad, cuando ante el lienzo se sienten totalmente libres de compromisos con nadie que no sea ellos mismos.

En los últimos años de su vida, Sargent se expresó ambivalente en relación con las restricciones formales del retrato, dedicando gran parte de su esfuerzo a la pintura mural y al aire libre. Vivió la mayor parte de su vida en Europa.

Sin que tenga relación con lo anterior, aprovecho para decir que, en lo sucesivo, veremos entradas con una imagen (pintura, ilustración, diseño o fotografía) que no necesariamente guardará relación con el contenido escrito del artículo. Es una forma de introducir en un solo post, dos puntos de atención diferentes. No está escrito ni en piedra, ni en tabla de arcilla, ni en papiro, que sea una obligación que la imagen y el texto deban guardar relación entre ellas.