Ha muerto el Papa Francisco.
Me parece que nadie debería recibir la visita del vicepresidente Vance, estando convaleciente de una neumonía bilateral. A la vista está que la toxicidad de ese individuo, puede matar incluso a un Papa.


Humor negro aparte, obviamente dirigido a Vance y no al Papa, debo confesar que no soy muy ducho en cuestiones religiosas cristianas, pero tampoco se necesitan para que, aunque alejado de los sentimientos religiosos, los sentimientos humanos me dicen que era un hombre bueno. Y sinceramente, hoy día, hacen falta los seres humanos buenos, ya que escasean.