Otra vez, la culpa es del chachachá


Hoy me apetece hablar de esto que hacemos y que por lo que voy viendo, todo hijo de vecino, entiende como quiere, llama como quiere y desarrolla como puede quiere...
Por supuesto, esta entrada irá clasificada a la carpeta «bitácora» que es el carácter predominante de este blog. Incluso en esto tampoco nos pondríamos de acuerdo, puesto que las famosas tags (etiquetas) para unos son carpetas clasificatorias y para otros son palabras clave. Estos últimos suelen acabar con cientos de ellas en su blog.
¿Quién tiene razón? — como siempre Manuera, Lahoz, o el del Cerro Grande. Faltaría más. 

El caso es que un servidor, tratando de dar a entender que si no contesta algunos comentarios, es porque no siente la obligación de hacerlo y que eso no debe considerarse una descortesía, acaba descubriendo que no convence y que uno tiene que tragar con etiquetas de «sobrado» «petulante» «soberbio»

Me da absolutamente igual. En enero se cumplieron 20 años desde que saqué la punta de la nariz en esta cosa que se llama Blogger. Al tiempo tuve recorridos con mi propio software, cree foros de debate, me fui al planeta WordPress, volví a esta santa madre iglesia de la blogosfera... Pero hace veinte años, yo tenía 55 y mucha más energía que ahora. En estos momentos de mi vida disfruto de ser poco más que un gato doméstico y, esto, esta cosa, este blogueo, solo sirve para mantener la neurona despierta. Para nada más. Desde luego, no, para fomentar relaciones humanas a distancia que nunca me han satisfecho y que siempre, siempre, son proclives a los equívocos y confusiones. Sinceramente, soy de los que tiene la necesidad de sentir la voz, mirar a los ojos, tocar y hasta saber a qué huelen mis amigos.
Me hartan, mucho, pero mucho, los malos entendidos, los equívocos y las gentes que tienen la piel tan fina que se creen que les tomas el pelo si les preguntas la hora con el reloj en tu muñeca; incapaces de pensar que quizás dudas de que esa máquina,  marque bien. Las personas estiradas, también y los que sufren anorexia de empatía. No soporto a los que no admiten una broma, que les molesta la ironía o no disfrutan de ciertas dosis de sarcasmo. Definitivamente, soy un bicho raro. Muuuuy raro. Pero bien, a todos estos, que no incluyen a nadie en particular y sí a los que se quieran autoincluir, solo decirles que, por favor, no me jodan el atardecer en el que vivo. 
Vale. Ya está.

Y ahora a seguir buscando una plantilla ( jajajaja...!!! ) para este blog, que me convenza más que esta; no es que esté mal, pero debe haber alguna mejor en algún abismo esperando ser encontrada. ¿Sugerencias?

Por cierto, buen fin de semana a totis 😂

6 Comentarios

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