Incluso si estuvieras destinado a vivir tres mil años y aún diez veces otros tantos, recuerda que no se pierde una vida distinta de la que se vive y que solo se vive la que se pierde.
De ahí se sigue que las vidas más largas y las más cortas vienen a reducirse a lo mismo. El momento presente es igual para todos; por lo tanto, es la única parte del tiempo que realmente vivimos; la pérdida, por lo tanto, se reduce a perder solo ese pequeño fragmento de tiempo.
Nadie puede perder ni el pasado ni el futuro, pues, ¿cómo podría alguien ser privado de lo que no posee?
Así que conviene tener siempre en la mente estas dos cosas.
Primero, que desde la eternidad todas las cosas son iguales en su aspecto, se repiten una y otra vez sin diferenciarse en nada, así que uno verá lo mismo durante cien años, doscientos o una infinidad de tiempo.
Primero, que desde la eternidad todas las cosas son iguales en su aspecto, se repiten una y otra vez sin diferenciarse en nada, así que uno verá lo mismo durante cien años, doscientos o una infinidad de tiempo.
Segundo, que tanto el que vive más tiempo como el que muere más temprano, sufren la misma pérdida. Es solo del momento presente de lo que van a verse privados; que es lo único que poseemos, visto que no se puede perder lo que no se posee.
(Marco Aurelio, 121-180 d.c. - Meditaciones)
Puede que desde la eternidad todo parezca repetitivo, pero ¿acaso no es el instante el que nos hace diferentes, el que da lugar a la individualidad incluso a la evolución en el caso de que la haya?. SAludos.
Estamos solo de pasada, aunque hubieres de vivir tres mil años.
Un recordatori de que només el present ens pertany, aquesta reflexIió, ajuda a tornar a l'ara amb més consciènscia.