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| Me gusta llamarlo "el patio de atrás de mi casa". Entre Sils y Maçanet de la Selva |
🔸No es poca cosa. La suerte de tener un entorno como el que me envuelve. No se trata de nada espectacular, puesto que no muy lejos, ya fuera de esta comarca, encontraríamos paisajes mucho más "de postal". Pero es que la paz que entrega la humildad del territorio alimenta las energías interiores y consigue conciliar con este tiempo que me ha —nos ha tocado— tocado vivir. En sus inicios, lo que hoy conocemos como Sils solo era un conjunto de masías desperdigadas. Luego, llegó el conglomerante de los tiempos: la iglesia, que construyó su templo y campanario desde el cual llamar a los vecinos hasta donde llegara el sonido de la campana.
Y siglos después, la misma campana sigue sonando y a su alrededor más próximo se fue creando un núcleo de población. Pero el carácter sigue siendo el de un entorno con habitantes que bordean fronteras administrativas. Casas y pequeños barrios separados por pocos kilómetros, pero dependientes de una misma municipalidad.
Luego llegó el tren y una estación que otro pueblo vecino no quiso tener, potenció el núcleo y le dio fuerza de cohesión al pueblo. Le da un toque romántico. Son unos silbidos que compiten con el tañido de la campana.
Luego llegó el tren y una estación que otro pueblo vecino no quiso tener, potenció el núcleo y le dio fuerza de cohesión al pueblo. Le da un toque romántico. Son unos silbidos que compiten con el tañido de la campana.
El resultado es ese entorno agradable, repleto de caminos, estanques protegidos y extensiones de labranza que ofrecen esa paz tan necesaria, lejos y al mismo tiempo cerca, de la ciudad.
Es el lugar que escogí para acabar mis días.
Es el lugar que escogí para acabar mis días.
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bitácora

Una bona tria, aquesta zona es delmé semblant a la Toscana -diuen-.
Per cert, aquesta entrada tampoc l'ha actualitzat el cabronas de Blogger.
Paciencia.