En su día, explicaba esto:
Eso sí; no me negaréis que el bicho tiene su imagen:
Okanuh no es un nombre propio japonés, como algunos han parecido creer. Pero sí es un nickname que usaba un amigo japonés que hablaba español, que tuve la suerte de conocer en Barcelona y que participaba en un foro por aquellos tiempos lejanos de los "grupos de Yahoo". Nunca he sabido con certeza cuál es su significado; si es que lo tiene.
Se pronuncia Okáno (en ese modo singular en que los japoneses cambian el acento por la prolongación de una letra o sílaba; en este caso sería Okaano.)
Pues bien; después de un persistente hostigamiento mental por parte del sujeto y tras una especie de cónclave de dos y ante la imposibilidad aritmética de realizar una votación, he decidido darle la razón (es lo mejor que se puede hacer con los locos) y pasar a transformar su nombre perdiendo la H final.
Así pues, el nombre del bicho, pasa a ser OKANU que he descubierto, que en japonés sí tiene un significado; se refiere a algo que está pendiente de ser situado en algún lugar. Algo no colocado, pero que no hay que confundir con lo que entendemos por «desubicado» (fuera de lugar o en lugar equivocado).
Ahora está empeñado en participar de forma directa en mis blogs. Cuenta las historias, mucho mejor que yo.
Ahora está empeñado en participar de forma directa en mis blogs. Cuenta las historias, mucho mejor que yo.
Pero vosotros llamadlo como más os apetezca y si alguna vez tenéis un perro o un gato, le podéis llamar así. El sonido funciona muy bien para los perros cuando se usa en tono imperativo.
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| Okanu |
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okanu

Saludos gente de bien!
ResponderEliminarTanto hablar de mí que ya tengo los oídos zumbando como si tuviera un moscardón metido.
No hagáis caso de mi contenedor. Ricard o Noxeus, como prefiráis tiene tendencia a desprestigiarme. Pero lo hace en broma. Sabedor de que no se puede desprender de mi, bromea tratando de quitarle importancia. Pero lo cierto es que nos queremos mucho y aunque algunos dirían que es un brote de narcisismo, solo se trata de una sana autoestima.
Y esa sana autoestima que le deseo a todos los que aparecen por aquí, permite no desestimar ninguna de las partes fundamentales de la forma de ser. Dos hemisferios cerebrales trabajando por ser armónicos.
Emotividad y racionalidad. Arte y ciencia. Devoción e irreligiosidad. Meditación y reflexión. Y quizás lo más importante, un diálogo unificador entre ambos, en el que nos decimos:
Reza por mi, que yo pensaré por ti.
Esto soy, esto somos. Okanu