![]() |
| Colegio marista La inmaculada (Girona) |
Supongo que es irremediable, pero cuando llega la fecha de hoy, aparece fresco y nítido el recuerdo de aquellos años en el colegio marista La Inmaculada de Girona. Fueron los años comprendidos entre 1960 y 1966; lo que duró mi bachillerato.
Estos días, 8 de diciembre, era la fiesta del colegio, coincidiendo con la festividad de la «Inmaculada Concepción de María». Por si alguien no sabe, la festividad celebra que María, madre de Jesucristo, fue concebida libre del pecado original, por obra y gracia de su hijo que nacería años después. Y esta tontería, para los que la quieran creer, sería convertido en lo conocido como el dogma mariano, proclamado por el Papa Pio IX en 1854.
Pero bien; a lo que iba. Este día, los hermanos maristas, organizaban un acto, cuyo tema central se desarrollaba en esa explanada que tenía la medida aproximada de una cancha de baloncesto. Al aire libre, con la obligación de vestir «la bata» (uniforme del colegio) sin abrigo, ni nada que se le parezca. Y os aseguro que aquí, el recuerdo es un tiritar constante de frío. En esa década, os aseguro que diciembre era frío; como se dice: frío de cojones.
Nos tenían allí en formación prácticamente militar. Al modo del ejército, la distancia con el que tenías delante se establecía extendiendo el brazo derecho y colocando la mano sobre su hombro. Órdenes a golpe de pito. A mí, ya no me tocó, pero pocos años antes, aún estaba establecido el canto del «cara al sol» falangista, al principio del acto. Parlamentos, entrega de premios a los «empollones», rezos a María y el pitido final que significaba: ¡venga, a la puta calle!
Ese colegio, ya no existe. Si visitáis Girona, este patio, lo veréis convertido en una plaza que es, además, un excelente mirador sobre la ciudad (izquierda) en la excelente remodelación del barrio antiguo que se ha ido llevando a cabo desde la alcaldía de Quim Nadal y en adelante.
Un recuerdo recurrente, que no solo no me abandona, sino que como suele ocurrirnos a los viejetes, cada año se vuelve más nítido. Al mismo tiempo, me invade una muy extraña interrogación:
¿Cómo hice para superar aquella educación religiosa llena de estupideces, al tiempo que las caricias en el culo del Hermano Marcelino?
¿Cómo hice para superar aquella educación religiosa llena de estupideces, al tiempo que las caricias en el culo del Hermano Marcelino?
Tags:
recuerdos

Buena pregunta. ¿Cómo hicimos para superar aquello? A mí no me tocaron el culo y creo que fui más afortunado que tú. Mira que hace frío de collons por estos pagos pero la celebración era con abrigo y si tengo que recordar algo de este día -había muchos más días de celebraciones como bien sabes nos trajo el nacional catolicismo- es la entrega a los juegos después de haber estado inmaculados y comulgados un rato antes en su correspondiente e inevitable misa. Yo era el que leía en público algunos párrafos de no sé qué, pero eso me autoerigía. Yo lo qaue quería entonces y siempre era jugar y pasarlo bien avec les copains.
Ciertamente, acabaremos cediendo a la posibilidad de que existan los milagros; por lo menos uno: nuestra conversión a la sensatez y el repudio a la idea de dioses, santos, vírgenes y otras mandangas.
La misa (nuestra) era por la mañana y el acto ese, era por la tarde, muy pronto, creo recordar a las 15:30.
Se me olvidaba: Marcelino me tocaba el culo, metiendo sus dedos por la pernera de mis pantalones cortos. Pero eso se acabó cuando, con trece años, un día le aparté la mano de muy mala manera.
Para no confundir el término milagro con las supersticiones cristianas o anteriores a estas: nuestra conversióna a lo sensato, siempre limitada pero por buen camino, y el repudio a las mandangas ha sido un hermoso empeño del que me enorgullezco, con ayuda de ciertos diálogos, de lecturas y de rfeflexión interior. Y la verdad ha sido mucho más fácil de lo que uno podía prever.
Ostras, es verdad, las perneras de nuestros pantalones cortos -joder qué frío en invierno, los muslos al rojo vivo- casi ni me acordaba. Ay aquel clero, tan carnal él por mucho de confesionario que fueran. Pero no se retractan, no.
Yo tengo el culo inmaculado, por ir a colegios de monjas I (Dos monjas paulas maravillosas, Sor Teresa y Sor Pilar), y luego a academias de seglares.
Bueno, inmaculado yo también. Al mío, solo le sacaban brillo. 😁😂
Parece que no, que cualquier tiempo pasado no fue mejor, sólo pasado, por suerte.
No sé cómo hiciste para superarlo, ni siquiera si está tan superado si cada 8 de diciembre te acuerdas y cada vez con mayor nitidez. Tal vez sea bueno recordarlo, probablemente te dio fuerzas y uz para elegir tu camino, que estoy segura fue muy diferente al que intentaron inculcarte.
Bicoss