Estos días, son muy propicios para comprobar si el niño que te habita, sigue vivo.
Celebres lo que celebres, con el belén en casa o con el cadáver de un pobre árbol en el rincón del salón, o con un bonsái y una bola en la repisa de la chimenea o con nada. Creyente o no creyente; da igual.
Celebres lo que celebres, con el belén en casa o con el cadáver de un pobre árbol en el rincón del salón, o con un bonsái y una bola en la repisa de la chimenea o con nada. Creyente o no creyente; da igual.
Observa a tu niño interior. Si está muerto o agonizando, será mejor que cuides de él. Si ves que no te preocupa y que no piensas hacerlo, prepárate; te queda poco. Significa que tú, estás más muerto que el niño.
¡Hola, soy Okanu; feliz Navidad !
¡Hola, soy Okanu; feliz Navidad !
Tags:
okanu

¡Este niño está muy vivo, Okanu!
ResponderEliminarBravoo!!
ResponderEliminarUy Ricard, si yo me hablo todos los días con el niño; a veces hago como que le ignoro; a veces me castiga un poco él a mí.
ResponderEliminarEstá bien que recuerdes a ese niño con ocasión de este montaje a los que tantos se suman verbalmente y acaso poco de manera práctica con el niño propio y con el prójimo.
Activar el niño, esa es la cuestión. (Joder, deben ser los años que nos vuelven más tierno, ¿o no?)
No Fackel. Yo tengo consciencia de mi niño interior, incluso desde mi infancia. Yo crecí y él no tanto.
ResponderEliminar