Como papel de fumar


No, no es un Seat 600 tuneado.

Se trata del módulo lunar Challenger de la misión Apolo 17 (1972). La foto es el resultado de un tratamiento digital de una imagen original tomada con película de la época. Ha sido limpiada.
Esta cafetera llegó a la Luna en una nave orbitadora que, como su nombre indica, se quedó orbitando alrededor del satélite. Se la desprendió para que descendiera hasta la superficie lunar. El comandante Gene Cernan salió de la misma, tomó muestras y luego ascendió para reencontrarse con el orbitador y regresar a la Tierra. 
Al astronauta Cernan se le puede ver, si te fijas, en una ventanita triangular. Solo de ver el aspecto de este trasto que parece hecho de papel, se me hiela la sangre. Hay que tener los cataplines muy bien puestos, francamente.

Inevitablemente, me viene a la mente, la imagen de los polinesios, aventurándose sin otro sistema de navegación que la observación de pájaros, en barcas a base de pequeños troncos anudados, sin saber si había o no había donde llegar y que fueron los primeros humanos en habitar Australia.

Mucho chino en China


Como colofón del año, en lo que respecta a este blog, añado este "copia y pega" de un post (una porción) de Noemí Villaverde en su excelente blog "Una antropóloga en la Luna" Y lo hago confiado en que no solo no le molesta, sino que aprecia el reblogueo de sus contenidos. Al pie de su blog se puede leer una frase de Rodolfo Walsh:
“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Vayamos al lío:

Imagen generada con Banana IA


Quizás no te sorprenda si te digo que fue en China donde se inventó la pirotecnia.
¿Pero y si te dijera que los chinos también inventaron la pólvora (la de sin colores) y el cañón? 
¿Y que fueron los primeros en usar gas y petróleo en sus cocinas y en sus lámparas, alrededor del año 500 a.C., transportándolos por oleoductos de bambú?

También disponían de torres de perforación para cavar agujeros en la profundidad de la Tierra, precursora de las de petróleo y gas, pero la utilizaban para extraer sal. Eran brocas de hierro las que perforaban la Tierra. Porque mil años antes que los alemanes, descubrieron que los molinos de agua podían dar energía a sus hornos de hierro y de acero. Ya a principios de la dinastía Han (200 a.C.) sus altos hornos producían hierro fundido. (En el siglo XI, un solo horno chino producía más lingotes de hierro en un año que la mitad de todos los hornos ingleses en el siglo XVII.)

Volviendo al siglo III a.C. Disponían de arados de hierro (incluido el de vertedera o "kuan" para oxigenar la tierra) y máquinas sembradoras, trilladoras y cosechadoras, dos mil años antes de que los ingleses mecanizaran su agricultura. Ah! También inventaron la carretilla.

Y el timón, para navegar sin remos. Una invención que tardó aproximadamente un milenio en llegar al oeste. Inventaron la brújula mil cien años antes de que los barcos europeos empezaran a usarla. Y fueron los musulmanes los que la transmitieron por Europa.

El té se descubrió y se cultivó en China antes que en ningún lugar. Y la seda nació allí, hace 5000 años.

Hace novecientos años, crearon máquinas de hilar seda con bobinas movidas a pedal, que los italianos copiaron con dos siglos de atraso. La rueca se originó en China y se transmitió, una vez más, a través de la España musulmana.

También en China se inventó el mecanismo de escape, el dispositivo que regula el movimiento de los ejes y los cuadrantes para que un reloj marque bien la hora. Y fue el matemático y astrónomo I-hsing, año 725, dos años antes de morir. Era una rueda hidráulica. Pero como el agua a veces se congelaba, otro chino Chang Ssu-HsiAn propuso crear otro con mercurio en el 976.

Y el fútbol, hace 2000 años, y se llama Tsu Chu. Nació como entrenamiento militar.

"Y el paraguas, el abanico, el estribo, la herradura, la llave, el cepillo de dientes y otras menudencias", como escribió Eduardo Galeano (Espejos).
Y la cometa...
Los chinos inventaron el papel, que se transmitió a Europa también por los musulmanes, tres mil años después de su descubrimiento en China. Y fue Ts'ai Lun (un eunuco de la corte Han) quien mezcló corteza de árbol, cáñamo, trapos de lino y restos de redes de pesca y lejía. La fabricación del papel comenzó poco después. Y fueron los árabes los que almidonaron el papel para emplear plumas en lugar de los pinceles chinos.
Los chinos imprimieron libros seis siglos antes que Gutenberg. Y dos siglos antes que él, usaron tipos móviles de metal en sus imprentas, gracias a Pi Sheng... aunque se prefirió seguir utilizando la imprenta de moldes, más acorde a la escritura china.

Hasta aquí la porción de la entrada de Noemi.

Finalmente, parió la abuela y llegó Huawei. (Ocurrencia de Okanu al leer el post)

Y esta noche, ojito con el cava. El mejor si eres conductor es "Vichy Catalan"

Okanu te desea...

Mis deseos para ti en esta mierda de costumbre de desear cosas por los años nuevos:

  • Deseo que este año el botón de 'posponer alarma' pierda su poder sobre ti.
  • Que encuentres el cable USB-C que nunca se dobla y dura para siempre.
  • Que todos tus envíos de paquetería lleguen a tiempo y sin ningún golpe. 
  • Que tu conexión a internet nunca falle durante una videollamada importante, ni en tu sesión de porno.  
  • Que todos los anuncios que veas en redes sociales sean relevantes y no te persigan durante meses. 
  • Que este año sea el año en que finalmente logres el 'inbox cero'. 
  • Que tengas solo tres llamadas spam al dia.
  • Deseo que solo tengas la cantidad exacta de aguacates maduros que necesitas, y nunca ni uno más que se eche a perder. 
  • Que te devuelvan las llamadas que has hecho sin que te contestaran.
  • Deseo que este año no pierdas tus gafas ni la cabeza.
  • Deseo que tu psiquiatra, finalmente te conceda tarifa plana
  • Deseo que si tienes que morirte, lo hagas contento (o algo parecido)
Que el sarcasmo no sea tu luz ni la gilipollez tu sombra.

Con todo mi...eso, Okanu.



El relato de la IA

El relato de la IA está roto… y así podemos arreglarlo

¿Es la inteligencia artificial tan inteligente como nos dicen? Ariyana Ahmad & The Bigger Picture /, CC BY-NC-SA
Autor del artículo: Pablo Sanguinetti

La inteligencia artificial (IA) se compone de datos, chips o código, pero también de los relatos y las metáforas que empleamos para representarla. Las historias importan. El imaginario en torno a una tecnología determina el modo en que el público la entiende y, por lo tanto, guía su uso, su diseño y su impacto social.

Por eso preocupa que, según la mayoría de estudios, la representación dominante de la IA tenga poco que ver con su realidad. Las omnipresentes imágenes de robots humanoides y la narrativa antropomórfica de chatbots como “asistentes” y cerebros artificiales resultan atractivas a nivel comercial o periodístico, pero se basan en mitos que distorsionan la esencia, las capacidades y las limitaciones de los modelos de IA actuales.

Si el modo en que representamos la IA es engañoso, ¿cómo entenderemos de verdad esta tecnología? Y si no la entendemos, ¿cómo podremos usarla, regularla o alinearla con nuestros intereses?

El mito de la tecnología autónoma

La representación distorsionada de la IA se enmarca en una confusión extendida que el teórico Langdon Winner bautizó ya en 1977 como “tecnología autónoma”: la idea de que las máquinas han cobrado una suerte de vida propia y actúan por su cuenta sobre la sociedad de forma determinista y frecuentemente destructiva.

La IA ofrece ahora la encarnación perfecta de esa visión, porque coquetea con el mito de la creación de un ser inteligente y autónomo… y el castigo derivado por arrogarse esa función divina. Un patrón narrativo ancestral que va de Frankenstein a Terminator, de Prometeo a Ex Machina.

El mito de la tecnología autónoma se intuye ya en la ambiciosa denominación de “inteligencia artificial”, acuñada por el informático John McCarthy en 1955. El término resultó ser un éxito a pesar de que provoca numerosos malentendidos, o tal vez gracias a eso.

Como señala Kate Crawford en su libro Atlas de IA: “La IA no es artificial ni inteligente. Más bien existe de forma corpórea como algo material, hecho de recursos naturales, combustible, mano de obra, infraestructuras, logística, historias y clasificaciones”.

La mayoría de problemas con el relato dominante de la IA pueden atribuirse a esa tendencia a representarla como un ente independiente, casi alienígena, incomprensible y ya ajeno a nuestro control o nuestras decisiones.

Metáforas que nos confunden

El lenguaje usado por muchos medios, instituciones e, incluso, expertos para hablar sobre IA está plagado de antropomorfismo y animismo, imágenes de robots y cerebros, historias siempre falsas sobre máquinas rebelándose o actuando de forma inexplicable y debates sobre su supuesta conciencia, por no hablar de una sensación de urgencia e inevitabilidad.

Esa visión culmina en el relato que ha impulsado el desarrollo de la IA desde sus inicios: la promesa de la IA general (IAG), una supuesta inteligencia de nivel humano o sobrehumano que cambiará el mundo o incluso la especie. Empresas como Microsoft u Open AI y líderes tecnológicos como Elon Musk vienen pronosticando la IAG como un hito siempre inminente.

Sin embargo, lo cierto es que el camino a esa tecnología no está claro y ni siquiera hay consenso sobre si será posible desarrollarla alguna vez.

Relato, poder y burbuja

El problema no es solo teórico. La visión determinista y animista de la IA construye un futuro determinado. El mito de la tecnología autónoma sirve para inflar las expectativas sobre la IA y desviar la atención de los desafíos reales que plantea, obstaculizando así un debate público más informado y plural sobre la tecnología. En un informe de referencia, el Instituto AI Now se refiere por eso a la promesa de la IAG como “el argumento para acabar con todos los argumentos”, una forma de evitar cualquier cuestionamiento a la tecnología.

Además de una mezcla de expectativas y temores exagerados, estas narrativas son también responsables de haber inflado la posible burbuja económica de la IA sobre la que alertan diversos informes y líderes tecnológicos. Si existe esa burbuja y termina por estallar, interesará recordar que se alimentó no solo de logros técnicos, sino también de una representación tan impactante como engañosa.

Un cambio narrativo

Arreglar el relato roto de la IA requiere poner en primer plano su dimensión cultural, social y política. Es decir, dejar atrás el mito dualista de la tecnología autónoma y adoptar una perspectiva relacional que entienda la IA como fruto de un encuentro entre la tecnología y las personas.

En la práctica, este cambio narrativo consiste en desplazar el foco de la representación de varias maneras: de la tecnología a los humanos que la guían, del futuro tecnoutópico a un presente en construcción, de las visiones apocalípticas a los riesgos presentes, de la IA presentada como única e inevitable al énfasis en la autonomía, la capacidad de elección y la diversidad de las personas.

Diversas estrategias pueden impulsar esos desplazamientos. En mi libro Tecnohumanismo. Por un diseño narrativo y estético de la inteligencia artificial, propongo una serie de recomendaciones de estilo para escapar del relato de la IA autónoma. Por ejemplo, evitar su uso como sujeto de la oración, cuando le corresponde el rol de herramienta, o no atribuirle verbos antropomórficos.

Jugar con el término “IA” ayuda también a ver hasta qué punto las palabras pueden cambiar nuestra percepción de la tecnología. ¿Qué ocurre cuando lo reemplazamos en una frase, por ejemplo, por “procesamiento de tareas complejas”, uno de los nombres menos ambiciosos pero más precisos que se barajaron para designar la disciplina en sus orígenes?

Los debates clave sobre la IA, desde su regulación a su impacto en la educación o el empleo, seguirán apoyándose en terreno pantanoso mientras no se corrija el modo en que la representamos. Diseñar un relato que visibilice la realidad sociotécnica de la IA es un reto ético urgente que beneficiará tanto a la tecnología como a la sociedad.The Conversation

Pablo Sanguinetti, Profesor de IA y Pensamiento Crítico, IE University

Publicado originalmente en The Conversation

Precisión sostenida

 

Puesta de sol sobre Stonehenge el día del solsticio 2025
Crédito de la imagen y derechos de autor: English Heritage , Josh Dury


El passat dia 21, el Sol va aconseguir el seu punt més austral al cel del nostre planeta Terra. En diem solstici i moltes cultures marquen la data com el canvi d'estacions: de tardor a hivern a l'hemisferi nord i de primavera a estiu a l'hemisferi sud. També és l'origen de moltes tradicions que posteriorment van derivar a celebracions religioses.
La imatge va ser captada just abans de la nit més llarga de l'any boreal 2025 a Stonehenge, al Regne Unit. Allà, a través de pedres col·locades amb precisió fa 4.500 anys, s'hi veu l'ocultació per l'horitzó d'un gran astre brillant de 4.500 milions d'anys; la nostra estrella mare.
Tot i la precessió de l'eix de rotació de la Terra al llarg dels mil·lennis, el Sol continua ponent-se sobre Stonehenge conservant encara una espectacular precisió en l'alineament.

¿Un cometa artificial?

Crédito de la imagen y derechos de autor: Wang Chao


Sí, lo parece. Pero, ¿puede la cola de un cometa hacer esto?
No, y lo que estás viendo no es la cola de un cometa. Se trata de una imagen compuesta realizada con una ingeniosa secuencia de lapso de tiempo (time lapse)* superpuesta en un mismo fotograma,  de un grupo de satélites orbitando la Tierra juntos, y tomada el pasado mes de junio.
Específicamente, se trata de satélites de comunicaciones Starlink en órbita terrestre baja que reflejan la luz solar antes del amanecer hacia Mongolia InteriorChina. Aunque los satélites aparecen como puntos al ojo humano, las exposiciones de la cámara de 20 segundos de duración hicieron que aparecieran como rayas cortas. Actualmente, hay más de 9000 Starlinks en órbita, y se lanzan más casi cada semana. También se están planeando otras constelaciones de satélites.

*Un time lapse (o lapso de tiempo) es una técnica fotográfica  que comprime largos períodos de tiempo en una sola imagen, capturando una secuencia de fotos a intervalos regulares y uniéndolas para crear  una sola foto. En el caso que nos ocupa el fotógrafo, realizó diferentes tomas, todas ellas de 20 segundos, pero en un solo fotograma (abriendo y cerrando el obturador, por ejemplo con aquella antigua modalidad de colocar el sombrero (o cualquier otra tapa) frente el objetivo.

Atención

Atenta la compañía. ¡Presten atención que el pavo va muy caro !!



Era un consejo válido y muy fomentado por la New Age. Pero llegaron las redes sociales y de ser válido pasó a ser la peor sugerencia jamás ofrecida. «Abre tu mente» y verás como se te pudren los hemisferios cerebrales y el cráneo se te hace culo.
Eso me decía Okanu, mientras se zampaba un croissant de chocolate y un café con leche sin lactosa y semidesnatada. Pude ver que está releyendo (posiblemente por tercera o cuarta vez) un libro titulado LA LUZ DEL ALMA, escrito por Alice A. Bailey y con el subtítulo de «Los aforismos de la Yoga de Patanjali»
¡Que los elfos nos asistan!

¿Quieres un robot?

La imagen es de | Andy Kelly en Unsplash
La noticia, la vi en xataka.com Esta entrada se inspira en ella.


China, la obsesión por los robots y la carrera por el futuro

Hay un montón de empresas empeñadas en meternos la idea de que, dentro de nada, vamos a tener un robot humanoide en casa. A ver, nosotros dudamos mucho que esto vaya a ser la mega-revolución que prometen (y tenemos motivos, ojo), pero en China lo tienen clarísimo.

El tema de las patentes

Mira qué dato: Morgan Stanley soltó su informe 'Robot Almanac' y ahí hay unas cifras clave sobre cómo está el mundillo de los humanoides. Resulta que China nos da mil vueltas en patentes. En los últimos cinco años, han registrado 7.705 patentes. ¿Y en EE. UU.? Solo 1.561. ¡Casi cinco veces menos que su archienemigo tecnológico!

La dependencia económica, el as bajo la manga

Aquí no es solo cuestión de papeles y patentes. China tiene otra ventaja brutal: sus fábricas son muchísimo más baratas a la hora de producir. Esto significa que todas las demás empresas que hacen humanoides dependen de ellos sí o sí. Si no lo hacen, el coste de producción se les dispara al cielo.

Montar una cadena de suministro que deje fuera a China haría que los precios subieran por las nubes. El informe echa cuentas y dice que fabricar el Tesla Optimus Gen 2 sin la ayuda de China pasaría de costar unos 46.000 dólares a la friolera de 131.000 dólares. ¡Una locura!

Obsesión viral por los robots

Los humanoides de empresas como Unitree o Deep Robotics están por todas partes. Los hemos visto en las primeras olimpiadas robóticas, dándose mamporros, jugando al fútbol y hasta de cuerpo de baile en conciertos gigantes. Obviamente, estas apariciones son para hacerse virales, enseñar de qué son capaces y, en el fondo, que la gente los vea como algo súper cool y quiera uno. Pero, aunque se lleven todos los flashes, son solo la puntita de una estrategia mucho más gorda.

IA 'con cuerpo', la clave china

En inglés se llama 'embodied AI' (IA personificada o con cuerpo) y este es el enfoque que China ha adoptado en su carrera por la IA. El gobierno ya soltó el término en su informe de trabajo de este año, dejando claro lo estratégica que es esta idea para ellos.

Más que dedicarse a software y modelos de lenguaje gigantes, China quiere una IA que esté presente físicamente: en humanoides, drones, coches que se manejan solos o robots de fábrica. Y hablando de fábricas, ¿quién crees que tiene el 51% de todos los robots industriales del mundo? Exacto: China.

Los robots de batalla, los industriales

Según el Financial Times, China mete 280.000 robots al año en sus fábricas con un objetivo claro: automatizar a tope para ser lo más eficientes posible y seguir siendo la fábrica del mundo. Como ahora los sueldos de los trabajadores ya son más altos, la única manera que han encontrado para seguir compitiendo contra sitios como India o Bangladesh es la automatización masiva.



Brigitte

Después de un largo trayecto, finalmente ha pagado esa deuda que todos contraemos con la vida y que todos sin excepción acabamos saldando. Un préstamo de oportunidades que cada cual explota, según algunos, con total libertad y según otros, simplemente, como puede. 
Mi forma de entender, no me permite pronunciar aquello del "que descanse en paz", ya que entiendo que el descanso es cosa de vivos y que los muertos, sencillamente, no están en ningún otro lugar que en nuestros recuerdos. Recuerdos que cuando viajan a nuestra adolescencia, se encuentran con la imagen de Brigitte que seguramente los endulzó en alguna medida.







El mito de los 25 años y tu cerebro

No, nuestro cerebro no se “desarrolla completamente” de golpe a los 25 años: esto es lo que dice la neurociencia:

Si navega por TikTok o Instagram durante el tiempo suficiente, inevitablemente se encontrará en algún momento con la frase: “Tu lóbulo frontal aún no está completamente desarrollado”. Se ha convertido en una explicación habitual de la neurociencia para las malas decisiones, como pedir una copa de más en el bar o enviar un mensaje de texto a ese ex al que juraste no volver a escribir nunca jamás.

Es cierto que el lóbulo frontal desempeña un papel fundamental en funciones de alto nivel como la planificación, la toma de decisiones y el juicio. Y es fácil encontrar consuelo en la idea de que existe una excusa biológica para explicar por qué a veces nos sentimos inestables, impulsivos o como un trabajo en progreso: la inmadurez del lóbulo frontal. La vida entre los 20 y los 30 años es impredecible, y aferrarse a que muchas cosas suceden porque el cerebro no ha terminado de desarrollarse puede resultar extrañamente tranquilizadora.

Pero la idea de que el cerebro, en particular el lóbulo frontal, deja de desarrollarse a los 25 años es un mito. Que como muchos mitos, tiene su origen en hallazgos científicos reales, pero simplificados en exceso. De hecho, las últimas investigaciones sugieren que el desarrollo del lóbulo frontal se prolonga hasta los 30 años.

¿De dónde viene el “mito de los 25 años”?

El número mágico proviene de estudios de imágenes cerebrales realizados a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000. En un estudio de 1999, los investigadores realizaron un seguimiento de los cambios cerebrales mediante repetidas exploraciones en niños y adolescentes. Analizaron la materia gris, que puede considerarse como el componente “pensante” del cerebro.

Los investigadores descubrieron que, durante la adolescencia, la materia gris pasa por un proceso denominado “poda”. Es decir, en las primeras etapas de la vida, el cerebro establece una enorme cantidad de conexiones neuronales; pero a medida que envejecemos, va recortando gradualmente las que se utilizan con menos frecuencia y fortaleciendo las que permanecen.

El crecimiento y la posterior la pérdida de volumen de la materia gris son fundamentales para el desarrollo del cerebro.

El cerebro madura por fases

En una investigación dirigida por el neurocientífico Nitin Gogtay, se escaneó el cerebro de una serie de niños de tan solo cuatro años, iniciando un seguimiento de su evolución cada dos. Fue así como los científicos descubrieron que, dentro del lóbulo frontal, las regiones maduran de atrás hacia adelante.

Las regiones más primitivas, como las áreas responsables del movimiento muscular voluntario, se desarrollan primero, mientras que las regiones más avanzadas, importantes para la toma de decisiones, la regulación emocional y el comportamiento social, no habían madurado completamente cuando cumplieron 20 años y terminó el seguimiento.

Dado que la obtención de dato se interrumpió a los 20 años, los investigadores no pudieron determinar con precisión cuándo finalizó el desarrollo. La edad de 25 años se convirtió en la mejor estimación del supuesto punto final.

Lo que revelan las investigaciones más recientes

Desde aquellos primeros estudios, la neurociencia ha avanzado considerablemente. En lugar de examinar regiones individuales de forma aislada, los investigadores ahora estudian la eficiencia con la que las diferentes partes del cerebro se comunican entre sí.

Un importante estudio reciente evaluó la eficiencia de las redes cerebrales, esencialmente cómo está conectado el cerebro, a través de la topología de la materia blanca. La materia blanca está formada por largas fibras nerviosas que conectan diferentes partes del cerebro y la médula espinal, lo que permite que las señales eléctricas viajen en ambos sentidos.

Los investigadores analizaron escáneres de más de 4200 personas, desde la infancia hasta los 90 años, y encontraron varios periodos clave de desarrollo, incluido uno entre los 9 y los 32 años, al que denominaron “adolescencia”.

Para cualquier persona que haya alcanzado la edad adulta, puede resultar chocante que le digan que su cerebro sigue siendo “adolescente” a los 30. Pero este término solo implica que su cerebro se encuentra en una etapa de cambios clave.

Según este estudio, parece que, durante la adolescencia cerebral, el cerebro equilibra dos procesos clave: la segregación y la integración. La segregación consiste en construir “barrios” de pensamientos relacionados. La integración equivale a construir “autopistas” para conectar esos barrios. La investigación sugiere que esta construcción no se estabiliza en un patrón que podemos considerar “adulto” hasta cumplidos los treinta.

El estudio también descubrió que la “pequeña escala” –una medida de la eficiencia de la red– era el mayor predictor para identificar la edad cerebral en este grupo. Si lo comparamos con un sistema de transporte público, e imaginamos rutas que requieren paradas y transbordos, aumentar la «pequeña escala» es como añadir carriles rápidos. Básicamente, los pensamientos más complejos cuentan con rutas más eficientes a través del cerebro.

Sin embargo, esta infraestructura cerebral no dura para siempre. Después de los 32 años, hay un punto de inflexión en el que estas tendencias de desarrollo cambian de dirección. El cerebro deja de dar prioridad a las “autopistas” y vuelve a la segregación para fijar las vías que más utiliza.

En otras palabras, durante la adolescencia y los 20 años se el cerebro se conecta, y cumplidos los 30 se dedican a asentarse y mantener las rutas más utilizadas.

Aprovechar al máximo un cerebro en construcción

Si nuestro cerebro sigue en construcción durante toda la veintena, ¿cómo nos aseguramos de que estamos construyendo la mejor estructura posible? Una respuesta reside en potenciar la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reconfigurarse.

Aunque el cerebro sigue siendo cambiante a lo largo de toda la vida, el periodo comprendido entre los 9 y los 32 años representa una oportunidad única para el crecimiento estructural. Las investigaciones sugieren que hay muchas formas de fomentar la neuroplasticidad.

El ejercicio aeróbico de alta intensidad, aprender nuevos idiomas y practicar aficiones que exigen un gran esfuerzo cognitivo, como el ajedrez pueden reforzar las capacidades neuroplásticas de tu cerebro, mientras que el estrés crónico puede obstaculizarlas.

Para quienes pretendan tener un cerebro de alto rendimiento a los 30 años, es útil desafiarlo a los 20, si bien nunca es demasiado tarde para empezar.The Conversation

Autor del artículo: Taylor Snowden, Post-Doctoral Fellow, Neuroscience, Université de Montréal

Publicado originalmente en The Conversation

GMail permitirá cambiar tu dirección

Todas las cuentas de Gmail tienen la dirección @gmail.com por defecto, a menos que pagues por Google Workspace. Sin embargo, una vez ya está creado el perfil, no puedes cambiarlo. La compañía está cambiando esto, permitiendo modificar la clásica dirección por una personalizada las veces que quieras. Todavía no está en España, pero irá desplegándose progresivamente con algunos límites que deberás tener en cuenta.

Los correos electrónicos siguen siendo imprescindibles en la vida diaria de muchos usuarios. Además de ser la vía de contacto más formal para temas laborales, también usamos nuestras cuentas para vincularlas a otros servicios, como el banco, Amazon, las redes sociales, etc. Según los últimos datos de Ofcom, Gmail representa cerca del 67% de la cuota de mercado a nivel mundial. Posiblemente, tengas una cuenta a la que le quieras dar un toque más profesional, personalizando la dirección que viene después del símbolo de arroba, pero Google te dé problemas.

En la página de soporte oficial de la compañía, señalan que, por lo general, no es posible cambiar el correo electrónico una vez creado (sí que es posible modificar el nombre). No obstante, sus desarrolladores están trabajando para que esto deje de ser así. Su versión en hindi indica que sí que se podrá modificar la dirección, una novedad que llega primero a India, pero hay previsiones de que se implemente internacionalmente.

Ya es posible cambiar la dirección de Gmail

Según especifican en la página de Ayuda de la cuenta de Google en su versión hindi, ya se puede reemplazar la dirección gmail.com. Aunque lo cambies, la empresa aclara que su sistema permite la entrada de emails enviados a la dirección de correo electrónico original. Así, si alguien te envía un mensaje y no sabe que la has cambiado, no tendrás problemas con la recepción. Por lo tanto, la dirección antigua seguirá siendo del mismo usuario pese a que cambie, para evitar que otros la utilicen.

Límites al cambiar la dirección gmail.com

Sin embargo, hay una serie de limitaciones que Google comenta y que los usuarios que cambien su dirección de Gmail deberán tener en cuenta si personalizan el @gmail.com:

  • Solo admiten un cambio de la dirección al año. No podrás modificar la cuenta durante los 12 meses posteriores al reemplazo de nombre.
  • No será posible eliminar el correo electrónico en el mismo plazo de 12 meses después del cambio.
  • Cada cuenta solo podrá cambiar su dirección @gmail.com hasta 3 veces, lo que implica que podrás tener un total de 4 direcciones.

Los mensajes y archivos se mantienen guardados

Con respecto a los mensajes, fotos y demás archivos de la cuenta antes del cambio, Google garantiza que los mantendrá. Es decir, no perderás ningún documento importante con la migración de nombre. Asimismo, especifica que admitirán los inicios de sesión en sus servicios (Gmail, Google Maps, YouTube, Google Play Store o Google Drive), tanto con la dirección antigua como la nueva.

Google recalca que, pese a que permita modificar la dirección, no siempre se verá reflejado en todos sus servicios inmediatamente. Es posible que el nombre anterior siga apareciendo en algunos casos, como en los eventos del Calendario que se fijaron antes del cambio, por ejemplo.

¿Cómo cambiar la dirección de Gmail?

Pese a que esta nueva función todavía no esté en Gmail España, la página de soporte de India explica en hindú cómo es el proceso. Para que estés preparado para cuando se despliegue en nuestro país, este sería el paso a paso que hay que seguir desde el navegador web:

  • Primero, accede a la URL myaccount.google.com/google-account-email.
  • Te pedirá que inicies sesión en tu cuenta de Google.
  • Si la función ya está disponible en España, te dejará cambiar la dirección. Si todavía no está, será cuestión de tiempo que la habiliten.

Forbidden left

La foto es de mi Menda Lerenda y puedes usarla a tu conveniencia.

Me parece que más claro, imposible.
El parón es más que evidente. Digan lo que digan, los mentirosos, el progreso está parado y «torcer» hacia la izquierda, ya no es posible.

Tristeza

Recibir cinco whatsapps idénticos de una misma persona a lo largo del día anterior a la Navidad. Contestas al primero y al segundo también, con un par de emoticones. Pasan las horas y recibes tres más y como digo, idénticos. El árbol con sus bolas, una estrella en el ápice y un gatito durmiendo al pie.

Por la tarde noche, decides hacerle una llamada con el ánimo de comentar un poco la broma y añadir un poco más de buen humor. Es un amigo de juventud que marchó de Girona, hace como 50 años. Nos hemos visto pocas veces. Nos une el amor por la imagen y la fotografía.
Marcas la llamada, pero no es él, el que coge el móvil. Es su mujer y al explicar el hecho, la escuchas llorar y te dice que le han diagnosticado Alzheimer y que hace cosas como esa y muchas más. Tiene mi edad.
Sorpresa y tristeza.

Hola, soy Okanu, feliz navidad

1892

 ¿Y qué queréis que haga?  Me es imposible pensar de otro modo.
Estos días oigo a raudales esas menciones de algo que llaman "espíritu de la Navidad". Y me viene a la mente que a los fantasmas, también los llaman espíritus. El espíritu tiene la particularidad, como el fantasma, que no se le ve y se supone que se le nota. 
Llego a la conclusión de que la Navidad, el espíritu navideño, es un paquete de hipocresías envuelto en papel de regalo. Árboles gigantes adornados como esa mierda que ha levantado Garcia Albiol en Badalona, mientras no solo él, sino parte de los ciudadanos, no muestran el más mínimo ápice compasivo.
Seamos realistas y aceptemos que eso del espíritu navideño consiste en que los consistorios se gasten una pasta (la nuestra, claro) en poner unas luces sin las cuales, poco se notaría. Consiste en que los diseñadores de marketing empiecen a trabajar unas semanas antes, para conformar las campañas comerciales. Consiste en la organización de una lotería, que de por sí es el espejismo mejor inventado, sustitutorio de aquello de "pan y circo" para tener entretenida la peña, también conocida como "súbditos"

Puedes llamarme Grinch, si te apetece, pero es algo que tengo claro y no me apetece reprimir la opinión.
En definitiva: Todo y estar también muy cargada de defectos y ausencias, prefiero el concepto de la compasión que contempla el Budismo; no siempre entendida por los occidentales. No tiene día, ni músicas especiales. No tiene representación en los altares; solo tiene un pequeño rincón en el corazón de los seres humanos buenos.

Un enorme abrazo!

Okanu



D'això...val

Treinta y tres años de los SMS

33 años de los SMS: historia de un éxito accidental

Un usuario escribe un SMS en un modelo antiguo de móvil. Desintegrator/Shutterstock

Hace poco, se cumplieron 33 años de un hito que marcaría toda una época. Un 3 de diciembre de 1992, el ingeniero Neil Papworth envió “Merry Christmas” (Feliz Navidad) desde un ordenador a un teléfono móvil. Se trataba del primer SMS, para el que Papworth no recibió respuesta. El motivo: los teléfonos móviles de entonces solo podían recibir mensajes, pero no enviarlos. Nadie podía imaginar entonces que alcanzarían tal éxito que cada Nochevieja las redes se colapsarían por los mensajes de felicitación de millones de usuarios.

También de forma inesperada los SMS sobreviven en la era del internet móvil, las redes sociales y WhatsApp. ¿Cómo logró una tecnología tan limitada convertirse en un fenómeno global? ¿Por qué, tres décadas después, sigue siendo fundamental en nuestra infraestructura digital?

Un ejemplo de ingeniería eficiente

Para entender el SMS hay que entender cómo funcionaban las redes móviles de los años 90. Cuando hablábamos por teléfono, la voz ocupaba el canal principal. Para que esto fuera posible las redes tenían canales secundarios de señalización. Estos se utilizaban para hacer que el teléfono sonara cuando llegaba una llamada, o decir que había cobertura.

Los creadores del estándar de telefonía móvil GSM (2G) se dieron cuenta de que ese canal de señalización no siempre se usaba. El SMS nació aprovechando este vacío, en un ejemplo paradigmático de ingeniería eficiente.

Esta naturaleza técnica definió su característica más famosa: el límite de 160 caracteres. De ahí el nombre tras las siglas: servicio de mensajes cortos (del inglés Short Message Service).

Un éxito inesperado

Una característica muy curiosa de la historia del SMS es que no fue diseñado para la comunicación entre personas. Aquellos 160 caracteres tenían un destino puramente profesional: la telemetría y el control de flotas.

El objetivo era la comunicación “máquina a máquina” (del inglés Machine to Machine, M2M). Por ejemplo, que un camión enviara su ubicación automáticamente o que una máquina de vending avisara al almacén central de que se había quedado sin existencias. Los SMS fueron el precursor del internet de las cosas.

En los primeros años, muchas compañías ni siquiera tenían un sistema para facturar los SMS a particulares. El éxito fue puramente accidental y vino impulsado por los usuarios. La clave estaba en que los SMS eran discretos, asíncronos y baratos (al menos al principio, cuando costaban menos dinero que llamar).

La limitación forzosa del tamaño de los mensajes cambió nuestro lenguaje. La necesidad de ahorrar caracteres y dinero dio lugar a la economía del lenguaje SMS: los “xq” en lugar de “porque”, los emoticonos hechos con signos de puntuación y la síntesis extrema de ideas.

Tal fue la magnitud del fenómeno de los SMS, que la infraestructura llegaba a su límite en algunos momentos. En España todavía se recuerda la odisea de intentar enviar una felicitación en Nochevieja. Durante años, las redes se colapsaban minutos después de las campanadas. Millones de usuarios intentaban ocupar simultáneamente esos pequeños huecos del canal de señalización, desbordando la capacidad de las redes pese a los esfuerzos de las operadoras por reconfigurar sus sistemas para absorber ese pico de tráfico.

Los SMS hoy

Con la llegada de los smartphones y las redes 3G y 4G, aplicaciones como WhatsApp, Telegram e iMessage canibalizaron el uso personal del SMS. Eran gratis, ilimitados y permitían el envío de archivos multimedia mediante MMS (del inglés, Multimedia Messaging Service, servicio de mensajería multimedia). Aquello podría haber significado el fin de los SMS, pero no fue así.

El SMS ha sobrevivido hasta hoy gracias a una mutación funcional. Ya no lo usamos para decir “te quiero mucho” (o, más bien, “tqm”), sino como una herramienta de seguridad (aunque no exenta de vulnerabilidades) y gestión.

La larga vida de los SMS es debida a dos motivos:

  1. Son una tecnología universal. Funciona en el 100 % de los teléfonos móviles del mundo, sean inteligentes o no, y no requiere conexión a internet (datos). Solo es necesario que exista cobertura de voz.

  2. Hoy la mayor parte del tráfico es generado por máquinas. Los SMS son el rey de la autenticación de doble factor, las alertas de paquetería y las citas médicas. También son la base de los avisos de emergencia gubernamentales, como el sistema ES-Alert en España. Un matiz técnico interesante: ES-Alert utiliza una tecnología hermana llamada “difusión de celda” (SMS-CB). A diferencia de los SMS clásicos, el mensaje no se envía a un número de teléfono concreto, sino que se radia desde las antenas a todos los dispositivos bajo su cobertura, lo que permite alertar a millones de personas al instante sin saturar la red.

El futuro de los mensajes cortos

Hoy el SMS clásico vive una extraña dualidad. Por un lado, es la única tecnología que funciona en el 100 % de los teléfonos del mundo, siendo el estándar de facto para que los bancos confirmen operaciones. Sin embargo, para la comunicación entre personas, se quedó obsoleto hace años.

Precisamente esa obsolescencia técnica lo convirtió en el arma de una guerra comercial entre Apple y Google: la polémica de las burbujas verdes contra las burbujas azules.

Durante años Apple diferenció visualmente en su aplicación iMessage los mensajes enviados entre iPhones (azules, con todas las funciones modernas) de los enviados desde Android (verdes, que recurrían al viejo protocolo SMS/MMS). Esto provocó cierta estigmatización social al usuario de la burbuja verde (especialmente en EE. UU.) como si fuera alguien tecnológicamente inferior.

La solución a este conflicto y el verdadero heredero del SMS es el RCS (siglas en inglés de Rich Communication Services, servicios de comunicación enriquecida). El RCS es la evolución natural del estándar: permite enviar fotos en alta calidad, ver cuándo el otro está escribiendo y confirmar la lectura, pero sin depender de una aplicación privada como WhatsApp. En su lugar, funciona de forma nativa en la red de las operadoras.

Los SMS han superado la treintena de edad en un envidiable estado de salud. Su historia nos deja una lección valiosa sobre la innovación: a veces, las mayores revoluciones no surgen de una planificación corporativa perfecta, sino de usos inesperados por parte de los usuarios.The Conversation

Artículo de Carlos Jesus Bernardos Cano, Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid, Universidad Carlos III

Publicado originalmente en The Conversation

Victoria

Si no me equivoco, la fotografía es de alrededores del año 2000


Es una sensación de triunfo. La siento en esta madrugada lluviosa y después de haber superado un día navideño más. Fue solo una comida en compañía de mi hija, en un restaurante al que volvemos cada año, reservando la mesa con dos meses de antelación. Conversación divertida. Puesta al día de las noticias de la otra parte (su madre). Nos ahorramos hipocresías familiares y otras pastillas de mal tragar.  Repaso del año de mierda que nos ha tocado vivir con la muerte de su tío, mi hermano Carlos. Y aunque el día, más que de blanca Navidad, fue de gris plomizo Navidad, la lluvia respetó lo suficiente como para poder dar un paseo hasta donde mi cadera permite, por el barrio antiguo de Girona. Un barrio ayer, que parecía otro, por la vacuidad de sus calles; solo unos orientales que sospecho habían llegado empaquetados en algún bus turístico.
Aspecto de la plaza, donde se ubica Casa Marieta en los tiempos de su nacimiento (1892)

A media tarde, ya de vuelta, tocó lidiar con los sopores de una comida y bebida un tanto excesiva para un diabético. Un poco de televisión (por satélite) sin que sonara un solo villancico, ni proyección alguna de cosas como «Mujercitas, Ben-Hur o Lo que el viento se llevó»
En resumen: La victoria de una batalla ganada.

Obriu fills de puta

Matices navideños

¿Es lo mismo decir ‘Feliz Navidad’ que ‘Felices Pascuas’?

Romolo Tavani/Shutterstock
Autor: Manuel Casado Velarde, Universidad de Navarra

En las lenguas se va sedimentando todo aquello que forma parte de la vida de quienes las hablan: creencias, cultura, afanes, actividades. “La lengua es el archivo de la historia”, escribió Ralph Waldo Emerson.

Y estudiar la historia de una lengua equivale a adentrarse en la forma de vivir, en las ideas y los valores con que vibraron y encontraron el sentido de la vida sus hablantes.

La lengua española ofrece gran riqueza léxica y expresiva en el ámbito de las festividades que nos disponemos a celebrar al final de cada año: la Navidad y su entorno.

Un nacimiento histórico

El uso de la palabra castellana Navidad está documentado a principios del siglo XIII (como nadvidad): es una abreviación de natividad (en latín nativitate), que significa “nacimiento”. La natividad o nacimiento de Jesús de Nazaret fue un hecho histórico que no solamente marca el calendario para los creyentes. Vivimos en el año 2025 “después de Cristo” porque ese es aproximadamente el tiempo que ha pasado desde este nacimiento.

En cambio, algo tan típico de la Navidad actual como el árbol de Navidad no se registra en el Diccionario académico usual hasta la edición de 1956, lo cual es indicativo del carácter relativamente reciente de esta tradición, originaria del norte de Europa.

Pascuas o navidades

Al ser una de las fiestas más importantes del año cristiano, junto con la Pascua de Resurrección, es costumbre arraigada el intercambio de felicitaciones, ya sea con la frase “Felices Pascuas” o “Feliz Navidad”. ¿Pero estamos felicitando lo mismo con cada una de estas expresiones?

La voz pascua es de origen hebreo (פֶּסַח pesaj, “paso”), usada para referirse a la liberación de la esclavitud de Egipto y el tránsito del pueblo judío por el mar Rojo. Al castellano llega a través del griego (πάσχα páscha) y el latín (pascha), para hacer referencia al “paso” o “transformación” operada por el nacimiento de Cristo y su resurrección, tal como queda reflejado en las definiciones académicas.

De esta manera, existen dos “pascuas”, pasos o transformaciones en el año cristiano: la que se refiere al nacimiento de Jesús (el 25 de diciembre) y la que se refiere a su muerte y resurrección (durante la Semana Santa y el “tiempo pascual”. Para esta segunda se suele utilizar el nombre en singular: “Feliz Pascua”.

Por eso la fiesta que se celebra tras la cuaresma se llama a veces “Pascua de Flores”, “Pascua Florida” y “Pascua de Resurrección”, para distinguirla de la “Pascua de Navidad”, en que florece la flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima), si bien es cierto que este último significado ha decaído en el uso general.

Por otra parte, la voz pascua(s), con este significado navideño, es más abarcadora que “Navidad”: engloba “el tiempo desde la Natividad de Cristo hasta el día de Reyes inclusive” y ha dado lugar a múltiples locuciones y refranes: “dar las Pascuas” significa felicitar a alguien en esas fechas; si alguien está “como unas pascuas” es que está alegre; “cara de pascua(s)” es un rostro risueño y apacible; “hacer la pascua” a alguien es fastidiarlo, molestarlo o perjudicarlo; y la expresión “santas pascuas” se usa para dar a entender que es forzoso conformarse con lo que sucede, se hace o se dice.

‘Adviento’: un aviso de la llegada

Las cuatro semanas antes del día del nacimiento de Jesucristo se denominan Adviento (del latín adventus, que significa “llegada”) y se refieren al tiempo litúrgico de preparación de la Navidad.

Adviento es un cultismo que ha conocido diversas formas gráficas (aduiento, aviento, auiento), cuyos testimonios de uso se remontan a 1253. En Andalucía se documenta la locución estar o quedarse en Adviento con el significado de “en ayunas, por la costumbre de ayunar en Adviento”. Como coincide con el mes de diciembre, este mes en vascuence se denomina abendua.

En algunos lugares existe la tradición nórdica, ahora muy extendida a otras latitudes, de la corona de Adviento, hecha a base de ramas de pino o abeto, con cuatro velas que se van encendiendo cada domingo previo al día de Navidad. El encendido de las velas es una preparación para la Natividad, que recuerda a los creyentes la venida de Jesús, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Diversos refranes mencionan este tiempo: “Adviento, tiempo de viento”, “Cada cosa en su tiempo, y las castañas en Adviento”.

Un ‘belén’ o un ‘nacimiento’

El español dispone de cuatro palabras, “belén”, “nacimiento”, “pesebre” y “portal”, para designar la “representación con figuras del nacimiento de Jesucristo en el portal de Belén”, que suele hacerse por estas fechas navideñas. “Belén” es uno de tantos nombres propios geográficos que se ha convertido en nombre común, independientemente del hecho de que existan en el mundo al menos 17 ciudades que se llaman así.

Hablan del arraigo idiomático de la palabra “belén” los diversos significados figurados que ha ido adquiriendo esta voz desde antiguo: “sitio en que hay mucha confusión”, “confusión o desorden”, “embobamiento”.

Uno de los significados de “pesebre” es “nacimiento, representación del de Jesucristo”, que el Diccionario académico presenta como sinónimo de “belén”, “nacimiento” y “portal”. Lo curioso es que, en algunos lugares, como en Costa Rica, este significado haya desplazado al originario de “especie de cajón donde comen las bestias”.

‘Aguilando’ y ‘aguinaldo’

De origen incierto es la voz “aguinaldo” para nombrar el regalo que se da en Navidad o en la fiesta de la Epifanía. Se documenta antes aguilando (1393), posiblemente del latín hoc in anno (en este año), de donde evolucionaría a aguinaldo. Las dos formas alternan hasta finales del siglo XVI, en que se impone la segunda.

“Aguinaldo” es otra palabra de cuyo arraigo dan fe desarrollos de más acepciones: desde una composición poética para felicitar el Año Nuevo a una publicación literaria con motivo del Año Nuevo, pasando por villancico de Navidad o canción que se canta para pedir el regalo de Navidad.

Y en esta sintética enumeración no puede faltar la voz villancico. En su primera acepción es hoy la ‘canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad’. Vinculado a villa y villano, la palabra se documenta desde el siglo XVI como canción popular y, desde 1620 (Franciosini), canción de contenido festivo relacionado con la Navidad. Felices Pascuas.The Conversation

Escrito por Manuel Casado Velarde, Catedrático emérito de Lengua Española, especializado en análisis del discurso, innovación léxica, Lexicología y Semántica del español, Universidad de NavarraPublicado originalmente en The Conversation

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