H oy he releído el poema que dejó Juan en su blog , pocas entradas antes de silenciarlo. Han sido varias lecturas ya. Y cada vez me sacude como un latigazo, si es que los latigazos pueden ser al tiempo, dolorosos y dulces. Una forma poética de recordarnos cuanto somos de inconscientes, acomodados en el debate eterno, sin mover otro músculo que el de la lengua y dejando a la ignominia trotar por los campos a su aire. ✧ ✧ ✧ ✧ ✧ En estos días oscuros de silencios y rejas programadas, cuanto más necesarias son la luz, la verdad y una lección de claridades, hay quien se afana en hacer de las palabras un coro de ladridos, de modular las verdades a su antojo, en poner en el pecho del vecino, la diana roja del escarnio. De robar la bandera que es de todos, para tapar con ella, sus trazas de feriantes, de trileros, mentirosos, pendencieros, busca pleitos, demócratas de conveniencia, que solo la utilizan en su propio beneficio. Y mientras, ¿qué hacemos los que ...